
sábado, 5 de septiembre de 2026
El giro de Trump por Malvinas y las medidas de Milei
El cambio de postura de la administración Trump sobre el apoyo incondicional de EEUU al Reino Unido por la cuestión Malvinas abrió una nueva ventana de discusión acerca de la disputa de soberanía del Atlántico Sur. El presidente argentino Javier Milei anunció en cadena nacional una serie de medidas contra la explotación económica no autorizada de los espacios marítimos y una base militar en Tierra del Fuego.
Entrevistado por Damián Szvalb en A24
El 5 de septiembre de 2026, Damián Szvalb me convocó en A24 para analizar uno de los giros geopolíticos más inesperados del año: el cambio de postura de la administración Trump sobre el apoyo incondicional de EE.UU. al Reino Unido en la cuestión de las Malvinas, en el contexto de las tensiones entre Washington y Londres por la negativa británica a acompañar a EE.UU. en Irán y por los déficits de gasto en la OTAN. Ese giro abrió una ventana diplomática que el presidente Javier Milei (cuya estrategia de alineamiento irrestricto con Trump encontraba aquí un primer dividendo concreto) aprovechó para anunciar en cadena nacional una serie de medidas sobre los espacios marítimos del Atlántico Sur y el establecimiento de una base militar en Tierra del Fuego. Como especialista en política exterior con investigación en la Secretaría de Cuestión Malvinas y seguimiento tanto de la relación bilateral Argentina-EE.UU. como de la cuestión de soberanía del Atlántico Sur, analicé qué significa este momento y qué tan sólida es la ventana que se abre.
El giro de Trump sobre Malvinas: oportunidad táctica aprovechada por Javier Milei
La postura de Estados Unidos sobre las Malvinas ha sido históricamente una de las más cuidadosamente calibradas de su diplomacia hemisférica: neutralidad formal —sin reconocer la soberanía argentina ni apoyar activamente la posición británica— combinada con una inclinación práctica hacia Londres en los momentos de tensión, por razones de alianza atlántica que trascienden cualquier disputa territorial específica. El giro que la administración Trump comenzó a señalizar en el segundo semestre de 2026, utilizando las Malvinas como palanca de presión sobre un Reino Unido que no había acompañado la política estadounidense en Irán ni cumplido los objetivos de gasto en la OTAN, representa el cambio más significativo en esa postura en décadas.
Para entender la lógica del giro hay que entender primero la lógica de la frialdad Washington-Londres que lo produjo. Trump llegó a su segundo mandato con expectativas de que el Reino Unido (gobernado entonces por laboristas bajo Starmer) sería un aliado más disciplinado de lo que result ó. La negativa británica a acompañar la postura estadounidense más confrontacional hacia Irán tras el bloqueo de Ormuz, y los déficits persistentes de gasto en defensa que Londres acumulaba respecto al objetivo del 2% del PIB de la OTAN, generaron una irritación en Washington que la administración Trump, fiel a su estilo transaccional, decidió expresar con una herramienta concreta: la revisión de la neutralidad sobre Malvinas.
El impacto sobre Argentina y sobre el cálculo político de Milei fue inmediato. El alineamiento irrestricto con Trump que el presidente argentino había elegido desde el inicio de su mandato, y que había generado críticas tanto en Argentina como en la región por su incondicionalidad, encontraba aquí un primer dividendo tangible: una señal de Washington que, aunque todavía no era un apoyo formal a la soberanía argentina, erosionaba el respaldo estadounidense al Reino Unido y abría un espacio diplomático que Buenos Aires llevaba décadas esperando.
Las medidas que Milei anunció en cadena nacional tienen que leerse en ese contexto. La prohibición de la explotación económica no autorizada de los espacios marítimos del Atlántico Sur dirigida principalmente a las actividades pesqueras y de hidrocarburos que el gobierno de las Islas Malvinas autoriza sin reconocimiento de Argentina no es una novedad en términos de posición jurídica: Buenos Aires siempre ha considerado ilegales esas actividades. Lo que es nuevo es el contexto político en que se anuncia: con una señal de Washington que debilita el paraguas diplomático británico. El anuncio de la base militar en Tierra del Fuego añade una dimensión de proyección de capacidades que Argentina históricamente ha tenido dificultades para sostener.
La pregunta que el análisis no puede eludir es cuán sólida es la ventana que se abre. El giro de Trump sobre Malvinas es fundamentalmente táctico: es una herramienta de presión sobre Londres en el contexto de una disputa más amplia sobre compromisos de alianza, no un cambio en la valoración estratégica de la relación atlántica. Si Londres ajusta su postura en los expedientes que irritan a Washington si aumenta su gasto en defensa, si acompaña alguna iniciativa estadounidense en Oriente Medio el incentivo para mantener la presión sobre Malvinas se reduce. La ventana que se abre para Argentina tiene un mecanismo de cierre que Buenos Aires no controla.
Eso no significa que la oportunidad no sea valiosa: una señal de neutralidad más genuina de EE.UU. en la disputa modifica el cálculo diplomático del Reino Unido y puede producir movimientos en foros multilaterales que Argentina llevaría décadas esperando. Pero aprovecharla requiere una diplomacia más sofisticada que la del alineamiento incondicional: requiere gestionar la relación con Washington con autonomía suficiente para no depender de que Trump mantenga su irritación con Londres indefinidamente.
Para América Latina, el episodio tiene una lectura más amplia: muestra cómo las fricciones dentro de las alianzas occidentales (que solían ser gestionadas discretamente) se convierten bajo la lógica transaccional de Trump en oportunidades que terceros países pueden intentar capitalizar. Esa dinámica es nueva y no necesariamente duradera, pero mientras persiste crea márgenes de maniobra que una diplomacia activa puede aprovechar.
Si tu medio necesita análisis sobre las Malvinas, la relación Argentina-EE.UU. o la política exterior de la administración Milei, puedes contactarme aquí.
