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Líderes de distintos países conversan sentados alrededor de una mesa, rodeados de banderas nacionales.

sábado, 9 de septiembre de 2023

Con ausencias inesperadas y tensas negociaciones los líderes del G20 se reúnen en la India en una cumbre clave

El G20 en India mostró un orden internacional en plena tensión. Qué ausencias pesaron, qué se negoció y qué tan lejos está el mundo de un consenso.

Entrevistado por Gonzalo Báñez en TN

El 9 de septiembre de 2023, Gonzalo Báñez me convocó nuevamente en TN —en un segundo segmento sobre la Cumbre del G20 en Nueva Delhi— para profundizar en una dimensión específica del encuentro: cómo India utilizó su presidencia del foro para instalar la agenda del Sur Global en la mesa de las grandes potencias. Más allá de los titulares sobre ausencias y sobre Ucrania, la presidencia india del G20 tuvo una coherencia temática propia que merece ser analizada en sus propios términos. Como analista internacional y por mi participación directa en múltiples presidencias del G20, ofrecí una lectura de cuáles fueron las prioridades que Nueva Delhi impulsó deliberadamente y qué logró posicionar en la agenda global.



India y el G20: cómo una presidencia puede redefinir la agenda del multilateralismo

Las presidencias rotativas del G20 no son ceremoniales. Son una oportunidad real —acotada en el tiempo, pero significativa— para que el país anfitrión moldee la agenda, los énfasis y el lenguaje del foro durante un año completo. India entendió eso con claridad y lo ejecutó con una coherencia que no siempre se le reconoce en los análisis occidentales, demasiado centrados en las fricciones sobre Ucrania y en las ausencias de Putin y Xi.


El lema elegido por Nueva Delhi para su presidencia —«Un mundo, una familia, un futuro»— no fue una frase vacía: fue una declaración de intenciones sobre qué tipo de G20 quería India presidir. Un foro más atento a las necesidades del Sur Global, más equilibrado entre las prioridades del desarrollo y las del orden de seguridad occidental, y más inclusivo de las voces de los países de ingresos medios y bajos que hasta entonces habían sido más receptores de agenda que productores de ella.


Las prioridades concretas que India impulsó se articularon en torno a tres ejes. El primero fue la deuda y el financiamiento del desarrollo. Los países del Sur Global acumulan cargas de deuda que, combinadas con los efectos de la pandemia, el encarecimiento del crédito internacional y los shocks energéticos y alimentarios derivados de la guerra en Ucrania, han generado una crisis de espacio fiscal en economías que necesitan exactamente lo contrario: capacidad de inversión en infraestructura, salud y educación. India impulsó en el G20 reformas en la arquitectura financiera internacional —incluyendo cambios en la forma en que el FMI y el Banco Mundial calculan las necesidades de financiamiento y distribuyen sus recursos— con resultados parciales pero no insignificantes.


El segundo eje fue la inclusión digital y tecnológica. India tiene una de las infraestructuras de identidad digital y pagos electrónicos más avanzadas del mundo —el sistema Aadhaar y la plataforma UPI— y su presidencia del G20 fue en parte un escaparate para ese modelo, con la propuesta de exportarlo como herramienta de inclusión financiera para otros países del Sur Global. La agenda de transformación digital del G20 tuvo en Nueva Delhi un impulso que reflejaba los intereses estratégicos de India como potencia tecnológica emergente.


El tercer eje fue el más políticamente significativo: la ampliación del G20 con la incorporación de la Unión Africana como miembro permanente. Esa decisión —aprobada en la cumbre de Nueva Delhi— no fue cosmética. La UA representa a 55 países y más de 1.400 millones de personas, y su incorporación al foro transforma simbólica y operativamente la composición del grupo, reforzando su carácter de representación global y no solo de club de grandes economías. Fue el legado más duradero de la presidencia india, y uno que Modi puede atribuirse con legitimidad.


Lo que la presidencia india del G20 demostró es que los países con suficiente peso específico y claridad estratégica pueden usar los foros multilaterales no solo para reaccionar ante la agenda de otros sino para producir agenda propia. Esa capacidad de iniciativa —de entrar a un foro con prioridades definidas y salir con al menos algunas de ellas incorporadas en los documentos finales— es exactamente lo que distingue a los actores internacionales que acumulan influencia de los que simplemente la acompañan.


Para Argentina, que presidió el G20 en 2018 y que vuelve a participar en el foro como miembro permanente, el contraste con la presidencia india ofrece una reflexión sobre qué tipo de actor quiere ser el país en los espacios multilaterales: uno que preside para gestionar la visibilidad o uno que preside para instalar agenda.



Si tu medio necesita análisis sobre el G20, la diplomacia india o el multilateralismo del Sur Global, puedes contactarme aquí.

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