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Donald Trump, sentado en un escritorio, sostiene un documento firmado; detrás hay banderas y medallas decorativas.

domingo, 19 de enero de 2025

El día 1 de Trump en la Casa Blanca: amenazas, ley ómnibus y 100 decretos

El primer día de Trump en la Casa Blanca fue una declaración de intenciones. Qué firmó, qué amenazó y qué tan diferente es esta presidencia de la anterior.

Entrevistado por Leticia Martínez en El Destape

El 19 de enero de 2025, Leticia Martínez me consultó en El Destape para analizar el día inaugural de la segunda presidencia de Donald Trump: las órdenes ejecutivas masivas, las amenazas inmediatas a aliados y adversarios, y la ley ómnibus como instrumento legislativo de choque. Un primer día que fue, antes que nada, una declaración de intenciones sobre el ritmo, el estilo y la ambición de un mandato que desde el primer momento buscó marcar una ruptura con todo lo anterior —incluyendo, en varios aspectos, con el propio primer mandato de Trump. Como ex becario Fulbright y coautor de artículos de investigación sobre la política exterior estadounidense, fui consultado sobre qué hay de continuidad y qué hay de novedad en este Trump 2.0, y qué señales concretas dejó ese primer día para el sistema internacional.




El día 1 de Trump 2.0: por qué la velocidad es también una doctrina

Los primeros días de un mandato presidencial en EE.UU. tienen un peso simbólico y político desproporcionado: fijan el tono, establecen prioridades y señalan a los distintos públicos —domésticos e internacionales— qué tipo de presidencia se avecina. El primer día de Trump 2.0 fue, en ese registro, uno de los más densos de la historia reciente: cerca de cien órdenes ejecutivas firmadas, amenazas arancelarias inmediatas contra México, Canadá y China, señales hacia Rusia sobre Ucrania, y el anuncio de la ley ómnibus como vehículo legislativo para consolidar una agenda de transformación institucional a velocidad de vértigo.


La cantidad de decretos no es un dato anecdótico. Es una estrategia. Trump aprendió de su primer mandato que la resistencia burocrática, judicial y legislativa puede paralizar una agenda ambiciosa si se la ejecuta con demasiada deliberación. La respuesta en el segundo mandato fue la saturación: lanzar tantos frentes simultáneos que los mecanismos de control institucional —tribunales, Congreso, prensa— no puedan concentrarse en ninguno con la profundidad suficiente para bloquearlo eficazmente. La velocidad, en este caso, no es impaciencia: es táctica.


El contenido de esas primeras órdenes ejecutivas reveló tres prioridades que se mantendrían como ejes del mandato. La primera es la reversión de la agenda Biden: salida del Acuerdo de París, desmantelamiento de políticas de diversidad e inclusión en la administración federal, revisión de regulaciones ambientales. La segunda es el endurecimiento de la política migratoria: declaración de emergencia nacional en la frontera, suspensión del derecho de asilo por decreto, movilización de recursos militares. La tercera es la reorientación comercial: aranceles como instrumento de presión inmediata, señalización de que ningún socio comercial —aliado o no— está exento.


Lo que diferencia este primer día del equivalente en 2017 no es solo la ambición sino la preparación. Trump 2.0 llegó con un aparato de gobierno más cohesionado, con cuadros técnicos más leales y con una hoja de ruta elaborada durante cuatro años de oposición. El Proyecto 2025 —aunque Trump lo desmintió públicamente durante la campaña— proveyó un marco de transformación institucional que se hizo visible desde el primer día en la lógica de las designaciones y en la estructura de las órdenes ejecutivas.


Para Argentina y América Latina, el primer día de Trump 2.0 importa por lo que anticipó: una administración que no iba a hacer pausas para consultar ni a pedir permiso para actuar. Los países de la región que habían apostado a una relación pragmática con Washington entendieron desde ese momento que el pragmatismo tendría que ser reactivo —respondiendo a movimientos de EE.UU.— más que proactivo. Esa asimetría de iniciativa define, en gran medida, la relación hemisférica en este período.



Si tu medio necesita análisis sobre la segunda presidencia de Trump, la política exterior estadounidense o su impacto en América Latina, puedes contactarme aquí.

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