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jueves, 18 de julio de 2024

Las peores horas de Biden: crece la presión demócrata y hay cada vez más dudas sobre su candidatura en EEUU

Biden ya no convencía ni a los suyos. Cómo creció la presión interna dentro del Partido Demócrata y qué reveló sobre los límites reales de su candidatura.

Entrevistado por Gonzalo Báñez en TN

El 18 de julio de 2024, Gonzalo Báñez me consultó en TN en uno de los momentos más críticos de la carrera electoral de Joe Biden: cuando la presión interna dentro del Partido Demócrata para que abandonara la candidatura había alcanzado un punto de no retorno. Apenas días después, Biden anunciaría su retirada. Como especialista en política exterior y sistema político estadounidense y ex becario Fulbright, analicé cómo había crecido esa presión interna, qué reveló sobre los límites reales de su candidatura y qué implicancias tendría para la carrera presidencial la posible salida del presidente en ejercicio de la contienda electoral.




El ocaso de Biden: cuando un partido le retira la confianza a su propio presidente

Lo que ocurrió en el Partido Demócrata en julio de 2024 no tiene demasiados precedentes en la historia política estadounidense reciente: un presidente en ejercicio, con las estructuras del partido formalmente a su favor, fue presionado por sus propios correligionarios —legisladores, donantes, figuras del establishment demócrata— hasta que la candidatura se volvió insostenible. No fue un golpe institucional ni una derrota en primarias. Fue algo más sutil y más revelador: la retirada del apoyo tácito que cualquier candidatura necesita para funcionar.


El detonante inmediato fue el debate presidencial de finales de junio de 2024 contra Trump, en el que Biden mostró un desempeño que confirmó públicamente las dudas privadas que muchos demócratas llevaban meses albergando sobre su capacidad para enfrentar una campaña prolongada. Lo que el debate hizo no fue crear esas dudas: las hizo imposibles de ignorar y, sobre todo, imposibles de gestionar internamente sin que trascendieran al debate público.


La dinámica que siguió ilustra bien cómo funciona la presión política interna en el sistema estadounidense. No fue una votación formal, no fue un proceso regulado. Fue una acumulación de señales: congresistas que pedían reuniones privadas y luego filtraban su contenido, donantes que pausaban sus contribuciones, figuras del partido que hacían declaraciones públicas cada vez más directas. Cada nueva voz que se sumaba reducía el costo político de las siguientes, generando una cascada que Biden y su equipo intentaron detener —con declaraciones de firmeza, con apariciones públicas, con llamadas telefónicas a legisladores indecisos— sin éxito.


Lo que esa dinámica reveló sobre los límites de la candidatura de Biden es más profundo que la cuestión etaria, que tendió a dominar la cobertura mediática. El problema estructural era la combinación de una imagen de debilidad cognitiva —fundada o no en los hechos, instalada en la percepción pública— con un contexto electoral donde los márgenes eran tan estrechos que el Partido Demócrata no podía permitirse cargar con un candidato que generara dudas en su propio electorado. En política electoral, la percepción de viabilidad es parte de la viabilidad misma: cuando un candidato empieza a ser visto como perdedor por los suyos, se convierte en un poco más perdedor con cada día que pasa.


La retirada de Biden y la emergencia de Kamala Harris como candidata demócrata reconfiguró la carrera de una manera que muy pocos analistas habían anticipado con precisión. Lo que el episodio dejó como lección más duradera no es sobre Biden en particular sino sobre la tensión estructural entre la lealtad institucional a un presidente en ejercicio y la racionalidad electoral de un partido que necesita ganar: cuando esas dos lógicas entran en conflicto, la segunda tiende a imponerse, aunque con mayor lentitud y mayor costo del que sería deseable.



Si tu medio necesita análisis sobre política electoral estadounidense, el sistema de partidos de EE.UU. o las elecciones presidenciales norteamericanas, podéis contactarme aquí.

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