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Una nube en forma de hongo asciende tras una explosión, destacando sobre el cielo azul con nubes dispersas.

jueves, 16 de julio de 2015

70 años de la Era Nuclear: Logros y Desafíos

Siete décadas de armas nucleares y el mundo sigue sin resolver sus contradicciones más peligrosas. Qué cambió, qué no, y dónde está el riesgo hoy.

Entrevistado en Estado Internacional

El 16 de julio de 2015 se cumplían exactamente 70 años de la primera detonación nuclear de la historia, la prueba Trinity en el desierto de Nuevo México, que abrió una era que el mundo todavía no ha sabido cerrar. Ese aniversario fue el punto de partida de mi entrevista en Estado Internacional, donde analicé qué había cambiado en siete décadas de convivencia con el arma más destructiva jamás construida, y dónde se concentraban los riesgos de proliferación en un contexto internacional que, en 2015, ya mostraba señales claras de deterioro del orden multilateral. Como especialista en seguridad internacional, analicé en esa entrevista los logros reales del régimen de no proliferación, sus contradicciones estructurales y los focos de tensión que ponían a prueba su vigencia.




Cada año más cerca de la "hora cero"

Setenta años después de Hiroshima y Nagasaki, el mundo no había eliminado las armas nucleares, pero tampoco había vuelto a usarlas en combate. Eso, en sí mismo, es un logro que no debe subestimarse: durante décadas de Guerra Fría, con miles de ojivas apuntadas en ambas direcciones, el equilibrio del terror funcionó como disuasor. El concepto de destrucción mutua asegurada (MAD) resultó ser, paradójicamente, un estabilizador.


Pero el régimen que se construyó para administrar ese equilibrio —centrado en el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) de 1968— cargaba desde su origen con una contradicción que en 2015 seguía sin resolverse: dividía al mundo entre potencias nucleares reconocidas (Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia) y el resto de los estados, que debían renunciar al arma a cambio de una promesa de desarme que las potencias nunca cumplieron cabalmente. Esa asimetría fundacional fue el argumento que utilizaron India, Pakistán e Israel para no firmar el tratado, y que Corea del Norte invocó cuando decidió abandonarlo en 2003.


En 2015, los focos de preocupación más inmediatos eran tres. Irán, cuyo programa nuclear estaba en el centro de las negociaciones que ese mismo mes culminarían en el Acuerdo de Viena (JCPOA). Corea del Norte, que ya había realizado tres pruebas nucleares y aceleraba su programa de misiles balísticos. Y la erosión del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF) entre Washington y Moscú, que quedaría formalmente en suspenso años después pero cuyas grietas ya eran visibles.


Lo que el aniversario de 2015 dejaba en claro era que el régimen de no proliferación no había fracasado, pero tampoco había triunfado. Había contenido la expansión del club nuclear más de lo que muchos analistas predijeron en los años sesenta, pero no había avanzado hacia el desarme que el TNP prometía como horizonte. La era nuclear no terminó con el fin de la Guerra Fría: simplemente se volvió más compleja, más multipolar y más difícil de gestionar con las herramientas del siglo XX.



Si tu medio necesita análisis sobre seguridad nuclear, regímenes de no proliferación o las tensiones estratégicas en el siglo XXI, puedes contactarme aquí.

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